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Archivo de la categoría: Cuentos con suspenso

PROYECTO SUPER HS

Iba despacito por el camino de tierra, manejaba a oscuras guiado por el resplandor de la luna y apoyado en su conocimiento del lugar. Estacionó en la cuneta a unos quinientos metros de la tranquera de la chacra.
Llegó a la entrada de “La Covacha”, se detuvo a mirar y todo estaba a oscuras. El viejo Alsina dormía y los animales estaban tranquilos. Solo se escuchaban los ruidos propios del campo. Él sabía que si alteraba ese silencio el viejo tomaría su escopeta y saldría a correr a quien molestara.
Cruzó agachado el sendero que lo llevaba hasta el cerco del laboratorio. Estaba de suerte, unos nubarrones cubrían la luz del cielo.
Se encontró frente al alambrado, sabía que estaba electrificado y, de tocarlo, sonaría la alarma.
Don Alsina con un vaso en la mano le había contado los detalles de seguridad que tenían los nuevos vecinos.
-Los yonis se las saben todas- le había comentado y ahí nomás le espetó sus sospechas, producto de chismes que despertaron su curiosidad. –Algo raro hacen- dijo en voz baja- hay más seguridad en la empresa y los guardias tienen prohibido hablar con los vecinos.
El viejo cuidador de la chacra, de puro aburrido, había estado espiando. Descubrió que la fábrica tiene un laboratorio y – ¡Ahí seguro cocinan un estofado medio raro!- hablaba bajito pero con énfasis poniendo cara de yo sé que algo pasa.
Ahora Paco iba a descubrir el secreto de su vida.
Cavó un hoyo y pudo pasar por debajo del cerco de seguridad. Corrió hasta el edificio, esperó y se coló por un tragaluz. Tuvo acceso al laboratorio.
Se alumbraba con una pequeña linterna y pudo observar el centro de vacunación. Hizo algunas fotos aunque mucho no le decía lo que veía. Era para entendidos y él apenas es un periodista novato pero aguerrido como ya pondría en evidencia.
Pasó al segundo laboratorio y allí pudo ver jaulas y frascos con muestras de tejido cárnico. Se sorprendió por lo visto y una vez repuesto de su sorpresa hizo fotos.
Ya se disponía a ir al tinglado de producción y envase cuando escuchó la llegada de un vehículo. Era un camión.
Salió por la misma ventanilla por la que entró y huyó sigilosamente hacia el hueco de escape. Cubrió el pozo de acceso y trató de no dejar huellas ni marcas. No quería que el viejo o la seguridad de la fábrica supieran de su incursión. Podría ir a la cárcel.
Se alejó del lugar.
Llegó a su automóvil y respiró más tranquilo. Le temblaban las piernas y luego todo el cuerpo. Bebió café del termo. Esperó un rato y se fue por donde vino.
Dejó pasar unos días para asegurarse de no haber sido descubierto.
-Si no hay noticias es una buena noticia- se dijo y reinició su investigación.

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Cerca de Tandil, camino a la Estancia “La Clotilde”, en el viejo cruce, hay un parador que podría llamarse pulpería.
La noche del 15 de julio se detuvieron unos extranjeros a cenar, no parecían turistas. El lugar estaba casi desierto ya que era tarde y el frío del invierno invitaba a quedarse a resguardo. Se sentaron cerca de un parroquiano medio dormido que ocupaba una de las mesas del fondo, un rincón oscuro donde podía descansar su ingesta de alcohol. El resto, peones de campo, estaban de pie junto al estaño, que es el viejo mostrador, orgullo de su dueño.
En su media lengua pidieron riñonada, asada a la parrilla de leña, acompañada con un sabroso vino patero. Un menú tradicional que los cuatro visitantes, tres hombres y una mujer gustarían con placer.
Hablaban todo el tiempo en inglés y sólo mascullaban un poco de español con el hombre que los servía.
Confiaban en la incomprensión idiomática del mozo y de las gentes del lugar, no obstante el más joven dijo en voz alta “bloody lazybones stop drinking and go work” (vagos de mierda dejen de chupar y vayan a trabajar).
Sus acompañantes se sorprendieron y se les heló la sangre del susto. Miraron a su alrededor y notaron, para su tranquilidad, que nadie había entendido el insulto. Hubieran pagado caro su insolencia.
Entraron en su tema de la Empresa “La sureña”, especializada en carne enlatada. Hablaron de su labor científica y los progresos de la misma, que era el motivo por el cual estaban reunidos.
Los tres hombres parecían dar explicaciones a la mujer que los escuchaba atentamente.
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Pasaron unos días, para ser más preciso, el domingo 27 de julio, en el diario local, se publica un artículo sobre ciertos experimentos que se llevaron a cabo en una chacra vecina a la ciudad de Tandil.
Aquel presunto parroquiano alcoholizado, dormitando en un rincón del parador, resultó ser un periodista local, El Paco Pérez para los amigos, que con algún conocimiento de inglés sumó conclusiones a su investigación.
Hacía ya tiempo que había estado espiando a los extraños desde los fondos de “La Covacha”, el campo vecino al de la fábrica y laboratorio. Logró entrar, como supimos, invadiendo sus instalaciones. Fotografió documentos y frascos con unas muestras llamativas.
Confusamente el Paco sumó el rumor de vecinos enfermos por ser inyectados con muestras de vacunas experimentales a su pesquisa. Tituló a su artículo “La pobreza provoca cobayos humanos”.
La noticia de la mala praxis llegó a Buenos Aires, la revista “Humor” publicó un artículo al respecto y la gran orbe armó un escándalo que duró unos días y no más. El fútbol y otras novedades hicieron olvidar el hecho, pero fue suficiente para que se levantara el campamento científico y no dieran mayores señales de vida.
A los seis meses de la publicación, el joven Paco Pérez tuvo un accidente automovilístico y falleció instantáneamente. Característica de los años noventa, esta, no sería la única muerte mafiosa.
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Hace apenas unos días se encontró un sobre con fotos y memorandos en inglés que describen un tema que parece ser de ciencia ficción.
Se supone son copias de los secretos de la granja experimental robados por Paco Pérez.
Esta documentación no solo demuestra que producían vacunas y las probaban en humanos, muchos de los cuales tuvieron muertes dudosas y jamás investigadas por la justicia. Las fotos de animales mucho más grandes, en tamaño, que lo normal, señalan que apuntaban al logro de gigantes. Los cambios genéticos que nacieron de sus estudios dieron pruebas positivas que demuestran sus progresos. Gorriones del tamaño de una paloma y unas gallinas cinco veces más grandes que lo normal dan testimonio gráfico sin lugar a dudas. Llama la atención la gran cantidad de ovinos usados en los ensayos.
El interés de una producción mayor de carne significa una ganancia extraordinaria en la producción de enlatados. Pero…
La investigación, creación y elaboración de vacunas sin seguir los pasos científicos de seguridad exigidos por la normas internacionales, resultó ser una parte importante de una trama mucho más compleja de donde uno de los resultados es la obtención de mayor riqueza cárnea.
De la documentación recibida hay fotos de manos humanas enormes guardadas en frascos embebidas en líquido conservante. Esta prueba irrefutable de usar a personas como cobayos demuestra que Pérez descubrió un secreto de gran importancia.
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Proyecto super H.S.
La parte final del informe dice que las pruebas de modificación genética probadas en cobayos son altamente positivas. Monos, perros, gatos y cerdos aún presentan dificultades. Los animales de sangre caliente son más complejos que los de sangre fría, la excepción son las ovejas.
El memorando señala que con los cobayos han logrado duplicar su tamaño corporal y que están en vías de resolver el aumento de su inteligencia.
Antes del año 2025 será posible reiniciar los trabajos para lograr mejorar los super HS que habrán de mejorar y dominar el nuevo mercado mundial.

Paco Pérez escribió al pie: con mi escaso inglés recordé haber escuchado el sonido “warriors”, con el correr de los días recordé que significa guerrero o peleador y no sin esfuerzo descubrí que H.S.” es homo sapiens.
El objetivo será solamente dominar el mercado, me pregunto ¿ y si quisieran crear una super fuerza con gigantes humanos?
Haré todo lo posible por denunciar públicamente mis presunciones.
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Hace unos días los principales Diarios de Buenos Aires, en el suplemento “Campo” publicaron la mejora en calidad, tamaño y peso del ganado ovino, cuya modificación genética es el producto de años de investigación.
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La documentación periodística, de Paco Pérez, se ha perdido en los pasillos de la burocracia.

 

CARRERA DE TRANVÍAS EN BUENOS AIRES.-

Cuentan que a inicios del 1900, corrían los Tramway eléctricos llevando el centro a los suburbios o, visto desde otro ángulo, parafraseando a nuestro Borges,”acercaban el arrabal al centro”.

Existía la competencia entre empresas. La del sur, la del Tranway Central(o del oeste) y la del norte.

Se sacaban chispas en cuanto a progreso y buenas novedades para el usuario. Era otra gente y otra época.

La historia del avance y decadencia de trenes y tranvías, en Argentina, la dejo para Aquilino González Podestá que preside la Asociación Amigos del Tranvía entre otras actividades. Fue a él a quien le escuché una historia poco común como muchas de las cosas que pasan en esta mágica Buenos Aires.

Los hermanos Federico y Julio Lacroze, dueños del Central o Lacroze a secas, tenían un recorrido que era por las calles Cangallo (hoy J D Perón), Callao y La Piedad (hoy B Mitre).

 La empresa 11de septiembre, gran rival de la anterior, cuyos propietarios eran los hermanos Agustín, Teófilo y Nicanor Méndez, que luego fue vendida y se llamó Anglo-Argentino, recorría la ciudad por las calles Cuyo (hoy Sarmiento), Callao y Cangallo. En esos tiempos trenes y tranvías circulaban por las calles, única vía, junto a carros y coches.

Los viejos mapas muestran que la línea del oeste se cruzaba con la del norte, allá por la zona de Congreso y Plaza Miserere.

Pelagio Gauna, el Áspero, era un compadre que trabajaba como chófer para la empresa de los Lacroze. Hombre pintón, galante y piropeador con las damas vecinas y usuarias de la empresa. A la noche era uno de los arrabaleros presente en las milongas orilleras de Monserrat, donde entre cortes y quebradas lucía sus dotes de bailarín.

Nemesio Flores, el Pardo, guapo de averías en los bailongos de Palermo, era el recio chauffeur o motorman de la compañía Anglo.

Cuando coincidía un encuentro o cruce de coches, uno y otro se miraban mal y con gesto desafiante.

La competencia no era sólo entre las empresas de transporte, sus hombres tenían puesta la camiseta de la firma y la defendían porque amaban y valoraban su trabajo.

Supieron encontrarse, Don Pelagio con el Nemesio,  en el Parque Goal para escuchar algunas payadas y luego mover las tabas al compás de un tanguango.  Se sacaban chispas y el público conocía de esta rivalidad que no pasaba de unas miradas de reojo, algún corto diálogo entre ellos y mucho baile tanguero.

No había amenazas ni cuchilladas entre ellos, sólo encuentros y competencias leales en las pistas, ¡y a lo macho!

Se dice que con la llegada de unos nuevos coches, a la línea Lacroze, desde EEUU, el servicio despertó la envidia de los anglos.

Pelagio estuvo explicando a sus amigos de cómo habían cronometrado la eficiencia y velocidad del recorrido completo. Ahora se viajaba más cómodo y rápido, comparaba a su tranvía con un avestruz corriendo al lado de bueyes.

Nemesio escuchó esas mentas y al día siguiente en el cruce de Callao lo encaró de coche a coche. Ahí nomás se desafiaron a ver quién era más rápido.

Se aceptó el convite.

Pelagio desenganchó el trole, lo pasó a la parte trasera de su vehículo y se puso vía a vía a la par de Nemesio.

Un tranvía al lado del otro, cada uno en su riel, mirando por Callao al sur. Correrían cien metros, distancia de carrera cuadrera, a ver quién llegaba primero. Los pasajeros atónitos no decían ni hacían nada. Aguardaban.

Pedro Laguna, el botón de la esquina daría la señal de partida y el viejo diariero, Don José Petrocelli, sería el juez en la llegada. La meta era la hoy esquina de Callao y Corrientes (que se llamaba Triunvirato).

El joven Pedro agitó el pañuelo y salieron disparados como alma que lleva el diablo.

Todos los testigos, de un lado y del otro de la calle y desde cada tranvía involucrado, gritaban alentando a los audaces héroes del transporte férreo.

Llegaron a Corrientes y Don José casi canta “puesta” pero no, Pelagio ganó porque su miriñaque, llamado popularmente mata-perros, llegó a la línea antes que el de Nemesio.

La historia corrió como reguero de pólvora. Los corredores, Pelagio y Nemesio, sorprendidos en lo que sería su secreto no sabían que entre el pasaje viajaba un periodista de “Crítica”, el diario sensacionalista del viejo Buenos Aires, quien contó lo sucedido con lujo de detalles.

Las autoridades de contralor ciudadano sancionaron a las empresas y los choferes fueron suspendidos por tres días.

Pasó un tiempo y después del escandalete, Pelagio invitó a Nemesio a tomarse unos tragos y juntos se bajaron varios anisados.

Se rieron de su chiquilinada pero no se arrepintieron -¡lo hecho, hecho está!- se decían uno al otro.

A la hora de pagar las bebidas, Pelagio insistió en ser él quien se hacía cargo del gasto, y además tenía unos pesos para que recibiera Nemesio en compensación por ser penados con pérdida de sus salarios.

 El rival sorprendido, preguntó por qué ese gesto, si había sido derrotado en buena ley. Allí Pelagio le comentó algo, que según Don Federico Lacroze, en un reportaje ante el periodista de “Crítica” nunca sucedió.

Pelagio, después de la cuadrera de tranvías, fue citado por sus jefes.

 Don Julio y Don Federico Lacroze, lo abarajaron con cajas destempladas y una severa protesta por su falta de seriedad y puesta en riesgote la seguridad del pasaje. Se sumaban a la suspensión de tres días que había sido impuesta por el gobierno de la ciudad.

El hombre no dijo nada ya que había reconocido su falta.

Fin de la reunión.

Saliendo de la oficina, ya en la puerta de la empresa, el secretario privado de Don Federico Lacroze lo para y le entrega un sobre.

Pelagio lo abre y hay una cantidad importante de dinero que cubría los gastos de la suspensión sobradamente.

El azorado Pelagio leyó una pequeña esquela que le produjo una sonrisa de satisfacción. Había escrita una sola palabra de puño y letra de Don Federico que decía: “Ganamos”.

 

Matasiete siglo XXI

Hacía ya un largo tiempo el abuelo le había enseñado unos pequeños trucos para su defensa personal. –Chunito, ahora que salís de noche y vas por esos barrios peligrosos tomá precauciones para evitar males mayores.

-Abuelo no me digas más Chunito ya estoy grande y quiero que me llamen Raúl para que mis amigos no me hagan bromas.

-Está bien Raulito, ¿ mejor así?

-Sí abuelo, te escucho.

Y la sabiduría de los años no se hicieron esperar. Le contó de los sinvergüenzas que hay en la calle, que te roban o te meten en líos, los peligros de las adicciones y le habló de las mujeres que no son mujeres.

-¡Ah!, vos decís los travestis.

El hombre con su vieja educación lo miraba sorprendido pensando en cómo se estaba quedando en el tiempo. ¡Suerte que padres y tíos están actualizados!, pensó para sí mismo.

Con los días, el abuelo interesó al adolescente, ya que parte de sus enseñanzas le daban la seguridad necesaria para moverse y descubrir el nuevo mundo que se le abría.

Un poco de boxeo, caminar por la mitad de la calle, llevar cinturón con hebilla grande, que al voleo  le rompe la cabeza al atacante de un hebillazo y las dos piedras en el bolsillo para cubrir la disparada.

Con el correr del tiempo, Raúl fue saliendo cada vez más con sus amigos y luego aprovechaba para contarle al abuelo parte de sus andanzas.

El viejo se regordeaba con los cuentos de su nieto, notaba la exageración en tales historias, y sonreía pensando en cómo se las ingeniaba para combatir el miedo a lo nuevo que acompañaba su vida. Ya lo vencería, cuestión de tiempo.

Cierta vez contó que le hizo frente a tres chicos que lo prepotearon y los puso en fuga. Insistió en que sus amigos felicitaron su valentía. Desde ese día el viejo lo apodó “Matasiete”, a él le gustó y en la intimidad, se dejaba llamar sin protesta.

Pasaron los años y jamás olvidó el sobrenombre de guapo que le había impuesto ese abuelo que ya no estaba.

“Matasiete”, cuando se miraba al espejo se lo repetía y reía ante la ocurrencia.

Una vez había buscado de dónde se le ocurrió al abuelo ese nombre y encontró que fue una valiente y sangrienta batalla entre republicanos y españoles monárquicos, le gustó. Otra vez se enteró que los matasiete de Rosas eran patoteros que atacaban a los unitarios, no le interesó demasiado.

Con el tiempo se encontró en medio de una charla dictada por el historiador Ignacio Miranda, que citó a un italiano que vivía a orillas del arroyo Maldonado, antes que fuera entubado y se llamara avenida Juan B.Justo. Este hombre, llegado del sur de la península, era apodado Matasiete por sus amigos y vecinos, ya que él se autocalificaba como “verdulero de día y ladrón de noche”, pero -ladri de los pericolosos-, aclaraba, en su cocoliche, a quien lo oyese.

Con su media lengua quería imponer respeto ante los demás. Los amigos sabían, para su regocijo, que la mujer lo tenía cortito y el tano bajaba la vista y cerraba la boca ante los gritos y amenazas de la matrona. ¡Ni hablar cuando revoleaba la escoba o el palo de amasar!

Esta historia él no la conocía y allí descubrió la picaresca de su abuelo y la ironía del apodo. Se rió de la ocurrencia burlona que tuvo el anciano ante sus mentiras y exageraciones. A la distancia se sintió ridículo. ¡Cuántas tonterías se hacen en la vida!

Fue a la cómoda, agarró las dos piedras que tenía guardadas de recuerdo, se fue hasta la avenida que pasa sobre el Maldonado y las tiró por la alcantarilla del arroyo.

Lloró.

Por un instante volvió a ser Chunito.

 

Buenos Aires, catástrofe de 30 segundos.

La madrugada del 21 de abril,  a las 3 horas 22 minutos, aparentemente, un meteorito iluminó los cielos argentinos creando pánico entre los noctámbulos.

El fenómeno fue registrado a simple vista por la población que, sorprendida y asustada, pensó en un aviso divino o una invasión extraterrestre permitiendo, ante lo desconocido, que el pánico los dominara.

Técnicos y científicos reaccionaron tardíamente para explicar los hechos.

 El 13 de marzo anterior se había elegido a un argentino, cardenal Jorge Bergoglio, como Papa Francisco Jefe de la Cristiandad Católica mundial, quizás este nombramiento provocó que el común de la gente se volcara a iglesias y templos tiritando de miedo y pidiendo por su salvación.

Muchos descubrieron que Dios podía ser severo y aburrido, pero ponerse, una vez más, en manos del travieso y divertido Diablo no era aconsejable.

 

Esa mañana llegó la tormenta que se había iniciado, hacia ya diez días, en Brasil y bajaba hacia el sur atravesando nuestro litoral y mesopotamia con sus truenos, rayos y centellas.

 El diluvio no se hizo esperar. La Pampa húmeda recibió, en menos de tres horas, más de 120 milímetros de agua, o sea 120 litros por metro cuadrado.

Paraná, Córdoba, Santa Fé, Rosario, La Plata y Buenos Aires se vieron anegadas en minutos. Sus calles eran torrentes de agua que barrían con las viviendas precarias y llegaban a un metro de altura dentro de las casas que se mantenían en pié.

De inmediato, en medio de explosiones de obsoletas cámaras subterráneas de electricidad,  se suspendieron los servicios. Los cortes de luz y gas agravaron la caótica situación de la región más rica del país.

Pasaron las horas y la población, en una enérgica reacción solidaria puso manos a la obra en ayuda de los más perjudicados. Las organizaciones oficiales estaban atónitas ante semejante catástrofe y sólo confiaron en la ayuda espontánea del ciudadano común.

Fue una jornada triste y de grandes esfuerzos personales. No faltaron los delincuentes que saqueaban en medio de la desgracia ajena. Los voluntarios debieron tomar cartas en el asunto y hubo cruces de balas por todos lados. Recién al atardecer aparecieron unos botes de bomberos y de otras fuerzas de seguridad. Defensa Civil inició su trabajo llegando la noche.

Mientras tanto los dirigentes políticos opositores discutían sobre las obras viales y de seguridad que se deberían haber construido y no se hicieron por incapacidad, negligencia o corrupción. Los oficialistas mencionaban lo realizado y lo que se haría de ahora en más. Como de costumbre la dirigencia política debatía sin hacer.

En medio de la confusión que provocaba la lluvia, más las inundaciones ahogando gente y el agua arrastrando todo a su paso no se podía medir ni tener una idea aproximada de semejante catástrofe. En la inmensa oscuridad se escuchaban los gritos desesperados de la gente pidiendo ayuda. Los gemidos y pedidos de socorro eran silenciados con la muerte de los damnificados. La región era como un naufragio en medio del océano, con el agravante que los moribundos estaban en medio de la pampa. La corriente limpiaba llevándose automóviles, muebles, mascotas y cientos de cadáveres hacia el gran río y de ahí al mar. Luego al olvido. 

 De pronto, cerca de las 2 de la madrugada, se produjo un silencio total.

Buenos Aires, la paleta de pintor que nace en el Río de la Plata y se introduce en una de las praderas más ricas del mundo, habitada por una de las poblaciones más pobres del planeta (mérito de las malas políticas), permanecía en una quietud oscura y fría.

 

Fueron 30 segundos. Tembló la Ciudad de Buenos Aires y toda la región que la rodea.

 

Las aguas que inundaban fueron absorbidas, chupadas por la tierra. Todo vestigio de agua desapareció. Las grietas en los suelos secaron toda la superficie.

Por un instante la tierra tembló hinchándose unos 30 centímetros sobre sí misma para luego caer y hundirse más de un metro provocando un bache que llegaba a los límites de Luján.

En el centro y en los barrios, los edificios en torre comenzaron a caer como si fuesen casas de naipes y desaparecían chupados por el suelo lodoso y blando. Buenos Aires se estaba tragando a sí misma.

En minutos desapareció el Obelisco, nuestro emblema porteño. Poco a poco el barro y el agua hicieron que cientos de kilómetros cuadrados fueran fagocitados sin piedad  y solamente quedara un espejo de agua turbia donde hasta ayer se luciera orgullosa la ciudad más culta de América del Sur.

Balsas y botes mantenían apenas a unos pocos sobrevivientes que eran arrastrados hacia el este perdiéndose en el río que fuera color de león, hoy transformado en un gigante albañal a cielo abierto.

La clase dirigente nacional, Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, se habían reunido en el edificio del Congreso para fijar estrategias a seguir ante el extraordinario momento que debían soportar. El Palacio del Congreso, uno de las construcciones más altas y fuertes del país, comenzó a zozobrar y su cúpula a inclinarse dramáticamente cayendo sobre una masa informe de estiércol. De pronto una enorme ola de desechos, proveniente de las redes cloacales cubrió tan magno lugar no dejando rastro del edificio ni señal de vida.

Pasaron las horas y cesó la lluvia pero no la corriente de agua sucia que barría con todo a su paso.

Al amanecer una pequeña balsa con Don Pancho, el músico, y una parejita de jóvenes bailarines recalaron por lo que alguna vez fue la Plaza de Mayo, alcanzaron a ver parte de la escalinata de la Catedral y la imagen superior de la Pirámide.

Descendieron sobre los restos de las escaleras y notaron que el agua corría muy suavemente, que ya no era oscura y sucia, por el contrario era limpia. Cristalina como nunca habían visto.

Don Pancho les dijo, -¡Bueno acá comenzó todo, será hora de reiniciar!

Los jóvenes lo escucharon con atención. El viejo abrió una caja húmeda y sacó su instrumento. -¡Bailen chicos, festejemos la vida!

Comenzó a tocar el derruido fuelle. Al húmedo bandoneón logró arrancarle las notas del tango “Buenos Aires”. Los chicos, emocionados, bailaron mirando hacia el horizonte queriendo olvidar lo pasado.

El agua cristalina se estancó, y el charco se transformó en un espejo de agua, en el que se reflejaba el sol del nuevo día, que nacía para saludarlos.

  

 

Julia, su encrucijada y los Bebés de Diseño.-

Difícil decisión.

 

Julia, la víctima, iba a visitar a su victimario. Bajó del colectivo 107, cruzó la avenida Nogoyá y enfiló esos cincuenta metros por la calle Bermúdez hasta llegar al 2651, el portón de entrada.

Se presentó a la guardia de admisión con sus documentos en mano. Le abrieron la puerta y pasó al cuarto de registro. La revisación fue intimidatoria y vergonzante. Desnuda ante esas mujeres uniformadas que la palparían y habrían de hurgar en sus partes más íntimas. Nada le importaba. Conocía las reglas del juego y se sometía como a tantas cosas en su vida. No existe en el mundo persona ni circunstancia que me pueda derrotar, se decía en su interior. Su frágil cuerpo superó los controles y pudo acceder al patio.

Allí estaba él. No la esperaba.

Julia atravesó el patio sorteando los grupos de familias que hacían sus visitas y que interrumpían el paso.

Llegó hasta él, se miraron y no hubo saludos. Del bolsillo de su blusa sacó un atado de cigarrillos. Se los dio. Fumaron juntos en silencio.

Después de un rato, con la mano temblorosa pero fuerte, él le acarició el cabello Ella se dejó acariciar. Le tocó el rostro y se dejó tocar. La apretó contra su cuerpo y comenzó a disfrutar el aroma del mismo. Al oído le dijo algunas groserías, según su vieja manía. La fue llevando contra la pared y ante una señal logró que su ranchada hiciera un cerco humano. Fue rápido y violento, como aquella vez. De pronto la separó y todos se corrieron. Quedó sola y sola se fue retirando.

Caminó hasta la parada del colectivo con los ojos húmedos y sus facciones rígidas. Ya había pasado lo peor. La marca que le hizo en el cuello delataba, una vez más, su manía de morder. Nada le importaba.

Siguió su camino.

 

Unos días antes.

 

Las cuatro mujeres estaban sentadas en el bar de Nazca y Rivadavia, se las veía animadas y muy concentradas en sus diálogos. Esperaron un rato a ver si vendría alguien más.

Julia era la más callada. Helena había recopilado copias de informes médicos y comentarios relacionados con los llamados “Bebés de diseño”.

Parecían un grupo de estudiantes preparando su examen universitario. No lo eran.

Se habían conocido en el grupo de terapia y decidieron encontrarse para tomar algo y romper con la rutina del intercambio forzado.

Las unía el espanto y la esperanza de superarlo.

En los buenos momentos todos somos virtuosos pero la vida tiene sus matices y hay que enfrentarlos como se pueda. Son mujeres que no se destacan en nada. Sus estudios y trabajos les permiten vivir al día y disfrutar de un pasar bueno pero sin lujos.

Carla es la mamá de Luna, están solas, padre desconocido. Helena es la mamá de Rodolfo, casada con Eusebio. Malena es viuda y madre de María Gala. Julia tiene a Rodrigo, separada vuelta a juntar con Dionisio con quien tiene otro hijo llamado Florencio, niño muy fuerte y sano.

 Ellas tienen dos cosas en común, son madres de niños pequeños y los cuatro sufren de serios problemas en la médula espinal.

Se reúnen una vez por semana con el grupo de terapia del hospital para sobrellevar la difícil situación por la que atraviesan sus frágiles  hijos tan amados.

Los miedos, las broncas y la encrucijada que deben afrontar es lo que ninguna madre desea que se le presente, nadie está preparado para la futura y prematura muerte de sus hijos, sin importar la edad que tengan. El sentimiento es desgarrador e incomprensible. Es mejor morir mil veces uno y no ellos.

Las cuatro mujeres están reunidas en el bar para darse fuerzas y luchar contra lo que hasta ayer era un destino fatal. ¡No!, hay una tenue luz de esperanza y quieren pelear con la muerte.

Helena ha recopilado un material para estudiar, es la socióloga del grupo y sabe que el camino es largo y difícil pero allí están.

Reparte las fotocopias a sus iguales en la lucha –Es una lectura larga y compleja, pueden leerlo o no, pero cuanto más sepamos más podremos hacer- decía con esa calma profesional que le permitía disimular su ansiedad producto del dolor.

Cada una tomó su cartilla y decidieron leerla aunque no demostraron gran entusiasmo.

Se separaron y se encontrarían en unos días, debían asistir a terapia, luego del encuentro se reunirían nuevamente.  

 

 Cartilla.-

Informe nº1:

Las células madre del cordón umbilical del futuro “bebé de diseño” serán trasplantadas a un hijo de la pareja. El nene, de 4 años, sufre un tipo de leucemia cuya única posibilidad de cura reside en un trasplante de médula ósea.

“La leucemia es la producción de células inmaduras en la médula ósea, que ocupan toda la médula e impiden que se produzcan las células normales, como los glóbulos rojos y blancos, y las plaquetas”, explicó a Clarín la jefa de Hematología, Oncología y Trasplante de Médula Ósea Pediátrica del Hospital Italiano, Mónica Makiya.

 

Informe nº2:

El nene por quien sus padres presentaron un recurso de amparo padece una leucemia linfoblástica aguda –enfermedad de buen pronóstico en el 80% de los casos–, pero con cromosoma Filadelfia positivo, una variante que no responde a los tratamientos de quimio y radioterapia. Está bajo tratamiento en el Hospital Garrahan.

A través del Incucai se realizó una búsqueda de células hematopoyéticas compatibles, tanto en bancos nacionales como extranjeros, con resultado negativo. La única opción con posibilidad terapéutica es entonces el trasplante de células madre de un hermano.

Como el nene es hijo único, las células deberían obtenerse del cordón de un futuro hermano que no sufra la misma anomalía genética. Para garantizarlo es preciso un tratamiento de fertilización que incluya el diagnóstico genético pre-implantacional de embriones.

 

Informe nº3:

Ante la negativa de IOMA a cubrir la práctica, la pareja (un matrimonio de Morón) interpuso un recurso de amparo. Ahora, el juez en lo Contencioso Administrativo N° 1 de La Plata, Luis Arias, dictó la medida cautelar basándose en que la petición no invoca el derecho a la planificación familiar, sino que la práctica “tiene por fin curar a un niño gravemente enfermo”.

Ya en 2009 otro fallo en Mar del Plata obligó a IOMA a costear la misma práctica a una pareja para curar la enfermedad autoinmune de su hijo. Se sabe que “ hay muchos más casos de los que se notifican ”, de parejas que pagan esta práctica de su bolsillo. El juez se apoyó en un informe del Comité de Bioética del Incucai y señaló que, si bien hay un vacío legal en relación con el tratamiento requerido, tampoco está prohibido. En cuanto a los embriones que no sean utilizados, ordenó que sean criopreservados hasta tanto se dicte sentencia firme.

Antes del trasplante, el nene deberá ser sometido a quimioterapia y radioterapia corporal completa para anular la médula enferma. La cura dependerá del grado de avance de la enfermedad y de que no haya rechazo.

 

Informe nº4:

En la Argentina, al no haber marco regulatorio para la fecundación asistida, el procedimiento no está legalmente prohibido, pero la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva anunció que no lo admite.

 

Informe nº5:

Londres.
La entidad antiabortista Life manifestó su “tristeza” ante “la decisión de la Cámara de los Lores que puede llevar a la creación de seres humanos para proveer órganos a otros” y afirmando que “el mejor de los propósitos, como es el de curar a un chico enfermo, no justifica los medios”.

El procedimiento ahora aprobado en Gran Bretaña no está prohibido en Estados Unidos. En junio de 2003, se anunció el nacimiento, en Sheffield, de Jamie, cuyos padres se habían trasladado a Chicago para la fertilización in vitro; células del cordón umbilical de Jamie se preservaron para ser trasplantadas a su hermano Charlie, de cuatro años, que padecía anemia de Diamond-Blackfan. En cuanto a la Argentina, el procedimiento no está prohibido. Sin embargo, según Claudio Chillik, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva, “en nuestro estatuto de ley de la sociedad sobre técnicas de reproducción asistida, sostenemos que el diagnóstico genético previo al implante debe utilizarse sólo para detectar enfermedades genéticas en el embrión y no, como sería en este caso, para contribuir a la cura de un hermano enfermo. Por lo tanto, no es una práctica admitida”.
Por su parte, Ignacio Maglio –asesor médico legal del Hospital Muñiz y de la Fundación Huésped, y miembro del comité de ética del Incucai– estimó que “el tema debe ser considerado en la perspectiva de la dignidad de las personas, en virtud de la cual cada ser humano debe ser considerado un fin en sí mismo y no un medio; ser tratado como sujeto y no como objeto. En este sentido, no es admisible la idea de un bebé concebido con un propósito puramente instrumental, con el único fin de obtener una alternativa terapéutica para el hermano; si, en cambio, ése no es el único fin, y ese nacimiento se enmarca en el proyecto familiar de tener más hijos y de planificar la prole en forma responsable, entonces la alternativa terapéutica para el hermano podría conjugarse con el amor filial y con el amor fraterno”.
De todos modos, subrayó Maglio, “mal puede discutirse esta cuestión en la Argentina, que es uno de los pocos países donde no hay marco regulatorio legal para la fecundación asistida, pese a existir una docena de proyectos presentados; no hay norma que diga qué hacer con los miles y miles de embriones que están siendo criopreservados”.

 

 

Informe nº6:

// El término coloquial “bebé de diseño” se ha usado en publicaciones populares o científicas sobre bioética para designar un bebé cuya herencia genética (genotipo) sería seleccionada usando varias tecnologías reproductivas (reprogenética),con el objetivo de alcanzar una óptima recombinación del material genético de sus progenitores. El término tiene un matiz negativo y es frecuentemente usado por los detractores de las aplicaciones de la biotecnología en humanos.[]

La modificación genética de seres humanos plantea un debate ético sobre los derechos del bebé. Un lado de esta cuestión es el que supone que el embrión puede tener derecho a estar libre de modificaciones genéticas. Una vez que el embrión ha sido genéticamente modificado, el bebé cambia para siempre; es incierto si la modificación genética efectuada antes del nacimiento pueda ser alguna vez revertida por medio de terapia génica. El punto de vista opuesto a esto es el que sugiere que los padres son los que tienen los derechos sobre su hijo no nacido, por lo que deberían tener la opción de alterar su código genético siempre y cuando no represente un riesgo razonable para el vástago.

 

Informe nº7:

España: un “bebé de diseño” curó a su hermano de una grave enfermedad

Había sido seleccionado genéticamente y nació en octubre. Su hermano padecía una anemia severa y se recuperó gracias a un trasplante de sangre del cordón umbilical del bebé

// Está curado y puede hacer una vida normal luego de terminar su recuperación. Los médicos del hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, anunciaron con orgullo la noticia. Andrés, un chico de siete años que sufría una anemia severa superó la enfermedad tras ser trasplantado con la sangre del cordón de su pequeño hermano, que fue “seleccionado” genéticamente. El caso conmociona a España porque es el primero de estas características.

“Ha aceptado el trasplante perfectamente” y “podemos hablar de curación” ya que hace aproximadamente un mes y medio que no necesita someterse a una transfusión, dijeron los médicos a cargo del caso. Antes de la intervención, el menor tuvo que someterse a un tratamiento de quimioterapia muy agresivo para “vaciar su médula ósea” y poder introducir en ella las células sanas de su hermano.

Durante la preparación para el trasplante, que duró cinco semanas, Andrés permaneció en una cámara estéril del hospital.

Su hermano Javier, que fue seleccionado genéticamente para que no herede la enfermedad, nació en octubre. Cinco meses después, el 23 de enero, se realizó el trasplante y el 18 de febrero Andrés recibió el alta.

Hasta entonces sufría de beta talasemia mayor, una enfermedad que provoca anomalías en la hemoglobina, el componente de los glóbulos rojos encargado de transportar el oxígeno. Las personas que la sufren necesitan continuas transfusiones sanguíneas para seguir viviendo.

Los padres de Andrés se mostraron felices por el desenlace del proceso. “Nunca tuvimos miedo, porque sabíamos que iba a salir bien”, dijo la mamá, Soledad, de 31 años.

 

Informe nº8:
El caso trascendió a raíz de un fallo de la Cámara Federal de Mar del Plata, que tuvo que actuar ante un pedido de la pareja para que el tratamiento lo cubran sus obras sociales. Los jueces Alejandro Tazza, Jorge Ferro y Juan José Comparato tuvieron en cuenta la opinión de los expertos del Hospital Garrahan que trataron al chico y concluyeron que el método recomendado es “la única forma posible y más o menos certera con la que se cuenta en la actualidad para salvaguardar la vida del menor”.

“Los médicos les dijeron que no tiene cura excepto que se hagan fertilización in vitro y seleccionen los embriones que sean compatibles con la sangre del chico”, le confirmó a Clarín el juez Alejandro Tazza. El nene (su nombre se mantiene en reserva por cuestiones legales) padece la enfermedad granulomatosa crónica (EGC). “Afecta a los varones pero la transmite la madre, eso se denomina ‘herencia recesiva ligada al cromosoma x’, por eso se busca determinar el sexo y elegir una mujer. Luego, hay que ver que sea histocompatible con su hermano”, explicó Matías Oleastro, medico principal del servicio de Inmunología del Garrahan.

Una vez que nazca la beba, a los quince días ya se podrá realizar el trasplante. “La solución es relativamente nueva. Desde Europa nos llegan casos a través revistas médicas especializadas y la gente empieza a preguntar”, agregó Oleastro.

 

Informe nº9:

En octubre del año pasado, una mujer dio a luz a un bebé que fue concebido con el objetivo de salvar a su hermano de seis años, que sufría una anemia congénita severa. El caso generó la reacción del Papa Benedicto XVI.

 

Informe nº10:

Un caso argentino despierta polémica. De Hecho, IOMA, una de las dos obras sociales demandadas, se negó a hacerse cargo del tratamiento. Sus abogados dijeron que “necesariamente descarta embriones sanos por no ser histocompatibles con el niño enfermo”. El tema, sin duda, despierta planteos éticos, incluso entre los médicos. “El diagnóstico genético preimplantacional (DGP) permite diferenciar embriones afectados y no afectados. Ante un problema genético, quién va a querer a los afectados”, se preguntó Sergio Papier, experto en fertilidad del CEGYR.

El examen genético es común en los tratamientos de fertilidad, aunque se hace sólo cuando hay riesgos de transmisión de enfermedades y consentimiento de la pareja. En el caso de Mar del Plata, además de autorizar el tratamiento, la Justicia determinó una serie de pautas respecto de los embriones que no se utilicen. “Hay que reconocerle el estatus de ser humano desde el momento de la concepción, hay que criopreservarlos, y se les establece una tutoría, que resguarde sus eventuales derechos”, dijo Tazza. En este caso, lo más probable es que los embriones no utilizados se terminen donando porque “no hay expectativa a futuro”, razonó Laura Kopcow, especialista en medicina reproductiva de Pregna.

 

Informe nº 11:

Los bebés de diseño no serán una realidad, al menos por el momento, así se anuncia en la página oficial del centro de fertilidad LA Fertility Institutes de Los Ángeles (Estados Unidos). Ayer conocíamos a través de los medios de comunicación, el nuevo programa en el que los futuros padres podían elegir el color de los ojos y el pelo del futuro bebé mediante la selección embrionaria. La técnica de diagnóstico genético preimplantacional no sólo se utilizaría para determinar las enfermedades genéticas presentes en los embriones, también se utilizaría para elegir un bebé a la carta.

// // // // // Al parecer, la clínica ha recibido numerosas críticas tras el anuncio del nuevo programa de bebés de diseño en los centros de Nueva York y Los Ángeles el pasado mes de diciembre, este hecho ha obligado a los responsables del centro a aparcar por el momento el proyecto anunciando que no se llevará a cabo. Quienes ya habían solicitado un bebé de diseño (unos 6 futuros padres) deberán confiar un poco más en la suerte, pero al menos sabrán que sus hijos no portarán ninguna enfermedad de carácter genético.

La genética es la gran aliada de la salud, gracias a los avances en este campo muchas parejas pueden concebir un hijo evitando una herencia genética no deseada. Existen un gran número de enfermedades genéticas que gracias a la técnica de diagnóstico genético preimplantacional se destierran. Son muchas las personas que ven con buenos ojos la utilización de estas técnicas con este fin, en cambio no ven con buenos ojos la selección de embriones por una cuestión meramente caprichosa.

En el caso de los bebés de diseño, los especialistas analizan cada embrión para detectar qué rasgos genéticos desarrollarán y así elegir solamente aquellos que contienen las exigencias de sus futuros padres, posteriormente el embrión es implantado en el útero de su madre.

La legislación de la mayoría de países europeos sólo permite que se utilice esta técnica para evitar las enfermedades, en cambio, en Estados Unidos, la falta de regulación permite aplicar el diagnóstico genético preimplantacional para las cuestiones que hemos mencionado. Quizá ante las opiniones negativas recibidas el Gobierno estadounidense decida plasmar una legislación en torno a este tema.

Hay que decir que el servicio que ofrecía este centro no podía ser contratado por cualquier persona, sólo para aquellos futuros padres que presentaban la posibilidad de transmitir algún problema genético a sus hijos. El centro no garantizaba que las exigencias de los padres se cumplieran, ya que existía un margen de error. Nos ha sorprendido esta decisión, y más sabiendo que no existe legislación y que muchos estadounidenses sí aprueban estas técnicas para hacer realidad un bebé de diseño.

 

Informe nº 12:
Wired entrevista al sociólogo y transhumanista James Hughes acerca de la clínica de fertilidad americana que ofrecía niños «a la carta» donde se examinan algunos ejemplos de lo que ya ha sucedido y puede suceder en el futuro: Designer Babies: A Right to Choose?

Hughes: Mientras que las opciones que se ofrezcan sean elegir el color de ojos y del pelo, eso no va a crear ningún desequilibro en cuanto a desigualdades en nuestra sociedad. Es un pequeño detalle y la gente más pudiente podrá tener más opciones reproductivas, pero no sería una razón como para prohibir esas libertades en cuanto a la reproducción.

Ahora bien: si esas técnicas genéticas permitieran duplicar el Cociente Intelectual de los niños –cosa que no puede hacerse– ese sí sería el tipo de desigualdad que requeriría unas políticas sociales para evitarlo. Me preocupan ese tipo de cosas, no el color de ojos.

Hughes: En los últimos cinco o seis años hemos visto todo tipo de cosas, por ejemplo una pareja de lesbianas sordas que querían que se eligiera genéticamente un embrión que portara la misma sordera hereditaria. Ellas consideraban que la sordera era algo en cierto modo benigno y que vivir en el mundo de la gente que oye es como vivir en el mundo de los blancos siendo negro (…) Un principio desarrollado por Peter Singer resulta útil para decidir sobre la moralidad de este tipo de situaciones: Si los padres fueran castigados legalmente por retirarle cierta característica a un niño ya nacido, probablemente se trataría de algo malo.

También hay unas preguntas a Marcy Darnovsky del Center for Genetics and Society, pero en esta ocasión son mejores las preguntas de Brandon Keim de Wired que las respuestas:

Wired: ¿Por qué es diferente la posibilidad de realizar una selección genética que tomar suplementos dietéticos durante el embarazo? ¿Por qué es diferente de, digamos, negarse a concebir un niño con alguien que tenga taras que no se quieran transmitir genéticamente? ¿Qué problema hay con todo esto? (…)

Marcy Darnovsky: Es una cuestión de igualdad (…) Muchos genetistas bioéticos que han contemplado estos escenarios creen que lo más probable es que sólo la élite tuviera acceso a los niños modificados genéticamente.

 

Informe nº 13:

 

Una pareja española tuvo tres “bebés de diseño” para salvar la vida de sus otros tres hijos. Los chicos sufrían una grave enfermedad que les había causado un linfoma, y tras una década de lucha entre hospitales y centros médicos, dos de los niños lograron curarse.

María Luisa, una enfermera española de 39 años, residente en Huelva (Andalucía), se enteró en 2004 que sus hijos mayores Alberto y José (entonces de 11 y 7 años) padecían de tumores del sistema linfático porque padecían un grave trastorno hereditario. Los chicos padecían el “síndrome de Duncan”, una rara dolencia hereditaria ligada al cromosoma X por lo que sólo afecta a varones. Y también la sufría el menor, Carlos, nacido en 2002.

El diario El País publicó con gran despliegue y en exclusiva la lucha tenaz de esta madre “que no es de las que se rinden”, siempre apoyada por su marido, Andrés. Si quería salvar a sus hijos, sólo existía la posibilidad de que nacieran otros tres bebés después de un proceso de selección genética, “para que fueran donantes compatibles de médula de sus hermanos”. Así, en 2007 tuvo a Lucas y al año siguiente a las mellizas María y Ana, concebidos en el centro de reproducción asistida de la Universidad Libre de Bruselas.

José y Carlos salvaron la vida gracias al tratamiento con células madres. El hijo mayor Alberto, falleció a los 16 años, nueve meses después del trasplante.

“Mi objetivo en la vida era salvar a mis hijos. He hecho lo humano y lo inhumano para curarlos, Ha sido durísimo. Ahora toca vivir”, declaró María Luisa a El País, el diario de mayor circulación en España.

En 2000, su segundo hijo, José, tuvo un fuerte dolor abdominal y lo operaron en un hospital de Sevilla. Los médicos le encontraron un linfoma (un cáncer del sistema linfático) y durante siete meses recibió quimioterapia. Dos años después Alberto, el mayor, también padeció fuertes dolores abdominales, anemia y vómitos. Otra vez el linfoma.

Una consulta sobre cáncer familiar en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológica, determinó que los tres chicos sufrían el letal “mal de Duncan”. La única manera de salvarlos era con una donación. En los bancos de médula y de cordón umbilical no encontraron a nadie compatible, así que sólo les quedaba el camino de concebir otros hijos mediante reproducción asistida para que pudieran ser donantes de médula para sus hermanos.

María Luisa y Andrés acudieron a la clínica de reproducción asistida de la Universidad Libre de Bruselas, de gran prestigio. Después de un riguroso tratamiento, nació Lucas en la Fundación Jiménez Días de Madrid, y con las células de su cordón curaron a Carlos. Sólo 13 meses después, y mediante otro tratamiento, María Luisa tuvo las mellizas. Trasplantaron a Alberto, pero no logró vencer la enfermedad. Los dos cordones ya se habían empleado y había que recurrir a otros procedimientos para obtener células madres, explica El País. Las extrajeron a través de la sangre periférica de María. En setiembre de 2010 se hizo el trasplante con éxito. “Habían acabado 10 años de tensión y sufrimiento”, dijo María Luisa.

Entre revisiones y consultas, la vida de esta familia está volviendo a la normalidad. “Hace unos días hablando con una madre sobre las notas del colegio me di cuenta de que mis problemas comenzaban a ser los de una persona normal. Ya no eran cuestiones vitales”, aseguró María Luisa.

 

Informe nº 14:
La Corte Británica de Apelación dio el visto bueno a una pareja para usar el examen embrional, de manera que puedan tener un bebé que provea médula ósea para un hermano, informó el 8 de abril la BBC. La técnica, conocida como diagnosis genética de preimplantación (PGD), examina el embrión concebido a través de fertilización in vitro, seleccionando para la implantación en la matriz el embrión, o embriones, con las características genéticas deseadas.

El hijo de 4 años de Raj y Shahana Hashmi, Zain, sufre de un desorden sanguíneo, talasemia. Puede ser tratado con transfusiones de sangre, pero un transplante de médula daría la esperanza de una curación a largo plazo.

Sobre la decisión del tribunal, Shahana Hashmi declaraba: «Hemos dicho a lo largo de todos estos años que, en el centro de este caso, estaba nuestro hijo pequeño que sufría mucho». Y añadía: «Estamos encantados también porque este caso abre la puerta a otras familias que están sufriendo».

La decisión rechazaba un dictamen del tribunal supremo de diciembre que decía que la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología no tenía poder para dar la licencia a esta técnica bajo la actual legislación. Aquel dictamen había tenido lugar tras una denuncia de Josephine Quintavalle, de la organización para el interés público Comment on Reproductive Ethics.

Tras la última decisión, Quintavalle comentaba: «Aquí hay temas serios en juego y, desde esta perspectiva, es una derrota para la sociedad en general y ciertamente una abrumadora derrota para la democracia parlamentaria».

La Society for the Protection of Unborn Children (SPUC) se mostró también crítica con la aprobación. En una nota de prensa hecha pública el mismo día, el secretario general del SPUC, Paul Tully afirmaba: «Este juicio anómalo es el fino filo de la cuña que permitirá que se creen y seleccionen embriones por razones no médicas. Son muchos ahora los embriones que se crean –y mueren-en esta búsqueda inmoral de niños genéticamente deseables».

También observaba que, según la Sociedad de Talasemia del Reino Unido, las condiciones que afectan a Zain no son terminales, a pesar de que los medios de comunicación vociferan lo contrario.

Tully expresó su condolencia a la familia, pero añadió: «Lo vemos como un deplorable uso del sufrimiento de las familias y de los niños como un medio de chantaje emocional al exigir que los embriones humanos puedan ser cortados en trozos, examinados y desechados como si fueran muestras inertes de un proceso químico industrial».

Hace unas semanas se publicó en el New England Journal of Medicine un caso similar sobre el uso del PGD. Según el Chicago Tribune del 10 de abril, el caso tiene que ver con un bebé que había sido seleccionado cuando era embrión para nacer libre del defecto conocido como holoprosencefalia, una anomalía por la que el cerebro no puede separarse en los distintos hemisferios derecho e izquierdo.

El estudio informaba sobre una pareja no identificada que había tenido dos hijos con este defecto. El hijo de 5 años presenta un caso más atenuado y se está desarrollando normalmente, mientras que su segundo hijo murió poco después de nacer.

Para el último nacimiento, el Dr. Yury Verlinsky implantó sólo aquellos embriones que no llevaban el defecto genético – aunque admitió que incluso pudo haber excluido embriones que podrían haber dado lugar a niños sanos.

Según el Chicago Tribune, más de 1000 bebés sanos han nacido en todo el mundo como resultado de los procedimientos del IVF-PGD, con más de 400 de ellos concebidos en la clínica de Verlinsky. El examen de preimplantación suma cerca de 2.000 dólares al costo de la fertilización in vitro, que alcanza entre los 6.000 y los 12.000 dólares por cada intento.

La decisión abre la puerta

Existe miedo de que la decisión de permitir a la familia Hashmi usar el PGD para seleccionar un bebé de diseño por motivos de tejidos pueda ser vista como una relajación de la política del Reino Unido en este tema. En un caso similar el año pasado, la Autoridad para la Fertilización Humana y la Embriología dictaminó que, mientras resulta aceptable examinar y seleccionar embriones para prevenir el nacimiento de un bebé con una enfermedad genética, no era éticamente aceptable seleccionarlos para ayudar a otro niño.

Como resultado, una pareja británica, Michelle y Jasón Whitaker, viajaron a Estados Unidos para que los doctores pudieran utilizar el PGD para implantar dos embriones para implantarlos en la matriz de la mujer, informó el 12 de noviembre la BBC. Su hijo de 4 años, Charlie, sufre de un tipo raro de anemia que aumenta las posibilidades de tener cáncer y otras complicaciones fatales.

Michelle Whitaker está ahora embarazada y la pareja espera que su hijo pueda ser curado por un transplante de células del cordón umbilical de su nuevo bebé. El PGD fue usado para asegurar que el tejido del bebé fuera compatible.

Informe nº 15:

En Australia, una pareja de Melbourne obtuvo permiso recientemente para usar el PGD para tener un bebé de diseño, informaba el 12 de marzo el periódico Age. Se cree que la aprobación por el comité de ética del Hospital Epworth es la primera vez que en Australia dicho permiso se concede, de manera que se utilice el IVF en combinación con el examen genético para crear a un niño donante de tejido para un hermano enfermo.

Se cree que el hijo de la pareja tiene una enfermedad terminal. Su única oportunidad de sobrevivir es recibir una transfusión de sangre del cordón umbilical de su hermano perfectamente seleccionado.

 

Informe nº 16:
Criterios morales clarificados

Juan Pablo II se ha expresado en algunas ocasiones advirtiendo del peligro de manipular embriones. El 3 de febrero de 2002, en un mensaje del Ángelus para conmemorar el día pro-vida en Italia, el Papa pedía que se diera garantías a cada vida humana para desarrollar su potencial «asegurando su inviolabilidad desde la concepción hasta la muerte natural».

«Nadie es el amo de la vida», añadía el Santo Padre. «Nadie tiene el derecho de manipular, oprimir o quitar la vida, ni la de otros ni la propia».

Con respecto a los embriones, Juan Pablo II observaba que la ciencia «ha demostrado ahora que es un ser humano individual quien posee su propia identidad desde el momento de la fertilización. Por lo tanto, es lógico pedir que esta identidad sea legalmente reconocida, sobre todo, en su fundamental derecho a la vida».

Después, el 2 de mayo, el Papa advertía contra las «ambiciones prometeicas» en la investigación científica. En una alocución a los miembros del Pontificio Consejo para los Cuidados Médicos, observaba que se han abierto nuevas fronteras para el progreso en la ciencia – y lo que esto significa es que hay un enorme poder y responsabilidad en manos de la humanidad.

«Si prevalece la cultura de la muerte, si en el campo de la medicina y de la investigación biomédica quienes llevan a cabo la investigación se dejan condicionar por ambiciones egoístas y prometeicas, es inevitable que la dignidad humana y la vida misma se vean amenazadas peligrosamente», continuaba el Papa. Lo que se necesita, añadía, es que el trabajo en este sector «se vea conformado por la cultura de la vida, bajo la guía de una conciencia recta».

Un 24 de abril, el Papa dio un discurso a los miembros de la Academia Polaca de las Ciencias sobre temas relacionados con la investigación médica. Mencionó que en su primera encíclica, Redemptor Hominis, se había ocupado del tema de lo que exige el dominio de la humanidad sobre el mundo creado. «Consiste en la prioridad de la ética sobre la tecnología, en la primacía de la persona sobre las cosas, y en la superioridad del espíritu sobre la materia». Por el momento, esta jerarquía parece estar al revés.

Fin del cuadernillo recopilado de diarios y revistas especializadas.

 

Reencuentro.

 

Habían pasado los días, cada jornada era una eternidad. Se juntaron en la reunión de terapia.

Comentaron los escritos que repartió Helena y la nota negativa fueron las críticas que reciben las familias que buscan un hermano para ayudar al enfermo. Sentían que los trataban como monstruos, que engendran sólo para salvar a un moribundo y que nada más les importa. ¡Como si la vida fuese tan simple! ¿Es que una madre tiene límites para salvar a su hijo? ¿Por qué quienes deben apoyarlas y comprenderlas en lugar de brindarles amor les siembran dudas acusadoras?

Los psicólogos y médicos de la terapia trataron de salir adelante y encarrilar la discusión hacia el optimismo e insistieron en los enormes progresos de la ciencia. -La urgencia y desesperación no deberían apoderarse de ustedes aunque haya una parte de la sociedad que no las comprenda- dijo uno de los terapeutas.

Con sus cuadernillos en la mano y esperanza en sus corazones cerraron la sesión.

Después de la reunión hospitalaria fueron al bar. Ya no eran cuatro, eran seis. Lorena y Edelmiro se acercaron. Son un matrimonio muy creyente y totalmente desorientados ante el mal que ataca a su hijo. Quieren escuchar un poco más y leer el informe que Helena repartió en el encuentro terapeútico.

 

Confesiones.

 

Helena es quien suele romper el silencio. – Con Eusebio decidimos tener otro hijo y le pediremos al equipo médico que nos controle y asesore para lograr la ayuda que necesita Rodolfito. No importa el qué dirán ni que nos acusen de malas personas o de no sé que más. Ya en su momento explicaremos al por nacer que nuestro amor por uno no quita el amor por el otro y que además vino a salvar a su hermano mayor.

Lorena y Edelmiro lamentaron no poder hacerlo ya que sus creencias no se lo permitían, que ellos creían que si Dios así lo quería, Él sabe lo que hace.

Malena en su calidad de viuda les hizo saber que ella sí debe encomendarse a Dios, pero en su opinión si uno puede ayudarlo tiene la obligación de hacerlo No habló más.

Carla ignoraba qué había sido de aquel novio que la embarazó y huyó ante la responsabilidad de una hija, hija que luego enfermó y asustó a quien no pudo ser su padre.

Julia se mantuvo en silencio. Nadie la molestó con preguntas

 

Una vieja historia.

 

Eran las nueve de la mañana de aquel martes de diciembre. El sol picaba la piel y el colectivo tardaba en llegar. La clase en la Ciudad Universitaria comenzaba a las diez, llegaría con el tiempo justo. Distraída mirando a lo lejos a ver si divisaba el bendito transporte, sintió que la tomaban por atrás y que la amordazaban. Fue arrastrada hasta un costado de la plaza y entre golpes e insultos fue violada brutalmente. Como sello su atacante le dejó una mordida en el cuello. Del susto perdió el conocimiento. La ambulancia la trasladó al hospital Pirovano. Fue curada y luego le tomaron la declaración policial, así se enteró que unas doce jóvenes fueron atacadas en la zona de Núñez. El loco del mordisco era el apodo del infame violador.

El ataque le provocó un embarazo del cual la justicia no le permitió abortar. No recibió ayuda alguna, su estado le daba obligaciones pero no socorro. Dejó sus estudios, ya no estaba sola, había nacido Rodrigo y tenía que  parar la olla para dos. Sin quejas se resignó a su destino.

Después de mucho tiempo su violador fue atrapado y quedó detenido en la cárcel de Villa Devoto. Fue a verlo para anunciarle que era padre de un niño. Cuando logró la visita y él intentó violarla nuevamente desistió de mencionar a Rodrigo. Semejante bestia no merece nada y su rencor la avergonzó.

En esos dos años transcurridos conoció a Dionisio, un buen hombre que la respetó y nunca hizo preguntas. De ese amor nació Florencio. Los cuatro vivieron felices y tranquilos.

Rodrigo sorprendió con sus dolores y descomposturas. La pequeña médula había enfermado y comprometido el futuro del niño.  Consultas médicas, variados especialistas, encuentros grupales con familias en las mismas condiciones de salud, debates éticos y la inmensa sociedad que te observa con lástima. Pero ella está sola en sus decisiones.

                                       ***

Julia en silencio buscó, la que creyó, la mejor solución.

 

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DE EXTRATERRESTRES Y LA INVASIÓN “IN”.

Jeremías Gauna sabía que tenía los días contados. Se sentía perseguido y la paranoia lo iba desgastando. Por lo menos era lo que creíamos sus allegados. No tenía amigos ni parientes, sólo encuentros y charlas casuales con la gente del vecindario.

Había sido en su juventud un brillante profesor de filosofía y un sociólogo crítico como pocos. Fue prohibido en más de una oportunidad y debió trabajar de mozo en una pizzería para sobrevivir. Cuando soplaba algún viento democrático volvía a ejercer, y nuevamente a las andadas con sus críticas. Terminaba despedido y ocupándose de ciertas tareas menores.

A veces nos encontrábamos en el bar de la calle Sanabria. Si él no se ofendía, le pagaba un café. Era agradable escucharlo y yo disfrutaba esos fugases momentos.

Cierta vez me comentó que debía leer  “La rebelión de Atlas de Ayn Rand”, que a pesar de ciertas exageraciones el libro me abriría la cabeza.    -Son como 1200 páginas- me previno- Verá al mundo desde otro ángulo, no deje de hacerlo.

Sorbió el último trago, se levantó y se fue.

Pasaron unos meses en que no supe nada de él.

Cierta vez me lo encontré caminando lentamente por la calle, me pareció un tanto envejecido para su edad, algo encorvado, como si le pesara la cabeza, pero lúcido como siempre. Lo invité a comer y bajo el pretexto de que no me gusta almorzar solo, logré que me acompañara.

Una ensalada con agua mineral fue su menú, un tanto avergonzado pedí lo mismo. Mi idea era comer unos ravioles con salsa boloñesa y un buen vino tinto. ¡En fin!, otra vez será.

Durante la comida me contó que estaba estudiando a Favio Zerpa y su teoría de la invasión extraterrestre. -Esos seres han llegado hace mucho tiempo y se han mezclado entre nosotros, como los topos, que son esos espías que actúan sólo cuando se les manda y mientras tanto son tus vecinos sin dar señales de nada extraordinario. La teoría  no deja de ser interesante- dijo- pero me cuesta creerla.

Tuve el atrevimiento de preguntarle a qué se debía semejante estudio. Su respuesta no se hizo esperar -Desde hace mucho tiempo el hombre viene autodestruyéndose y no tiene lógica su suicidio. Sólo el enemigo trata de que desaparezcas o se esfuerza por esclavizarte. Veremos a qué conclusiones arribo-, pensó en voz alta.

Le pedí que cuando tuviera una opinión formada me la dijera. Asintió.

 

Pasó el tiempo.

Después de un año reapareció Jeremías Gauna.

Pude hablar con él.

Su voz era apenas reconocible, de su boca asomaba un murmullo casi imperceptible. Estaba muy débil, había perdido el apetito y vivía con un simple café con leche y dos o tres tostadas por día.

-Me estoy muriendo- me dijo al oído- los IN, esperan mi deceso. Me tienen rodeado y me odian porque los descubrí.

-¿Quiénes son los IN?- pregunté ansioso.

-Los invasores, Favio Zerpa está equivocado, no son extraterrestres, son de los nuestros o eso aparentan. Se están apoderando del mundo. Mire a su alrededor y los verá por todas partes. Se parecen a nosotros, tienen nuestras costumbres, se mimetizan con facilidad, pero si uno está atento los descubre.

-Usted me hace acordar a la novela de  Herber Wells, La máquina del tiempo, en que Filby encuentra en el futuro a Weene y ella le cuenta la división entre los Eloi y los Morlocks y que éstos esclavizan a los que fueron sus hermanos.

-La novela habla de una separación de la raza humana a consecuencia de las guerras nucleares, esto no es así, es distinto. Aunque los descubrí no conozco su origen, supongo que será producto de una educación que les ha modificado el genotipo.

Diciendo lo suyo escapó sin más, mirando con desconfianza hacia todos lados.

Me paralizó con su afirmación. Sé que está un poco chiflado, pero un hombre de su inteligencia… ¡Pobre! ¡Me partió el corazón de pena!

 

El jueves pasado hizo casi un año de aquel encuentro con Jeremías Gauna.

Lo recuerdo porque hoy llegó, para mi sorpresa, una carta suya:

 

    Estimado amigo, cuando reciba estas letras ya estaré en el reino de los muertos, si es que existe. Después de leer estas líneas, por su seguridad,  debe quemar y esparcir las cenizas de este papel. Su vida va en ello.

    He descubierto cómo acciona la organización IN, son como un ejército en la clandestinidad,  se dan a conocer en pequeños grupos o en forma individual.

Van invadiendo las diversas administraciones y hasta se atreven a cooptar a los gobiernos débiles, poderes en los que luego se perpetúan. Procuran dividir a la sociedad para manejarla a su arbitrio. Acostumbran a la población a los malos tratos; les van cerrando, poco a poco, su accionar hasta dejarlos sin un atisbo de libertad. Los convencen de que sin ellos no se podría vivir, que el caos se apoderaría de sus vidas, usan al temor como estrategia y los esclavizan con sus dádivas. Señalan a tu vecino como al enemigo a punto de atacarte y que sólo ellos te defenderán. Son muy inteligentes y manejan sus maldades con gran disimulo, hasta son agradables en el trato cotidiano. Atacan sólo cuando están seguros de la victoria total y evitan que se den a publicidad sus malos actos. Sólo ellos y nadie más son los dueños de la palabra, hablan de un proyecto que nadie conoce. Se valen de cientos de pretextos para ganar a los mejores, a los que luego  prostituyen y después utilizan para sus fines. Siempre sabrán culpar a los demás de sus errores y jamás habrán de enmendarse.

   En ciertos lugares se los percibe más fácilmente que en otros. ¡Esté alerta!

   Son los hacedores, a futuro, del Apocalipsis.

  Si se propone actuar contra ellos, no se exponga, son capaces de cualquier cosa, su ambición no tiene límites.

  Importante: le temen a la libertad y a la verdad, ese es el antídoto para combatirlos.

La clave para identificarlos es así:   IN  es el inicio de inmorales, intolerantes, ingratos, injustos y sigue la lista. De allí nace todo, busque los adjetivos “in” que existen y tendrá frente a usted sus intenciones y actividades. Así surgirá la nómina completa que los desenmascara. ¡Cuidado! son muy inteligentes, malos y vengativos.

 

                                                                    JG

 

 

 

Su carta me dejó pensando y creó incertidumbre y estado de alerta. Según sus instrucciones, he quemado la misiva y arrojé las cenizas al aire. Lo que no he destruido es la idea de seguir siendo libre y luchar por mi libertad a pesar de ellos.

 

PANDORA

Los tres niños habían encontrado la bolsa amarilla cerca del río.

Entre todos la cargaron y la llevaron al jardín de su casa.

No imaginaban qué podrían encontrar en su interior.

La incognita los tenía excitados y preocupados.

Giraban  a su alrededor. Lentos y con ojos desconfiados.

La niña más pequeña, Benedetta, temía encontrar una rana u otro bicho que la asustara.

La otra, Pecosa, imaginaba hallar papeles y el plano de un tesoro escondido.

El niño, Benja, pensó que habría algún pájaro muerto.

Sus amigos y vecinos, que los habían estado observando, se acercaron a intercambiar ideas referente al contenido.

Era unánime la opinión de que dentro de la bolsa no habría nada feo.

Uno de ellos se atrevió y descorrió el cierre.

De inmediato todo se iluminó con variados colores como rojos, amarillos, verdes y azules formando un gran arco iris.

Cuando Benjamín introdujo la mano encontró flores blancas, muy blancas. Todas fueron repartidas entre la concurrencia.

Pero no conforme con el hallazgo, buscó y rebuscó. Cada vez metía la mano más adentro, hasta que llegó al fondo.

 -¡Por fin!- exclamó.

Levantado el brazo como un triunfador mostró, a los presentes, la última flor de un intenso color oscuro.

-La saqué de raíz. Ya no se reproducirá jamás- dijo con orgullo.

-Gracias Doctor- fue lo único que dijimos los amigos de Olguita.

 
 
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